Sintoníza las señales de tu cuerpo

Amy Kurtz provides insider information on how you can listen to your body and be a health care vigilante.

¿Quieres comenzar a mirar al interior y ser más consciente de tu cuerpo? Dale un vistazo a nuestro calendario de Wanderlust Festival  de este año para tomar clases de yoga y meditación, mindful workshops, charlas y mucho más. 
Si consideramos que nuestra salud y bienestar son literalmente las cosas más importantes en nuestras vidas, podemos entender por qué estos dos temas están tan presentes en nuestro día a día -ahora más que nunca. Queda como nuestra responsabilidad definir cuánto deberíamos de invertir, qué tanto debería de abarcar, qué indican los nuevos estudios y qué significa realmente “cuidarse a sí mismo”. ¿Acaso significa visitar al doctor cada vez que sientes que se acerca un resfriado? ¿O que tenemos que llenar nuestro botiquín de vitaminas, suplementos alimenticios y además hacer espacio para los remedios caseros? La realidad es que vivimos en una cultura obsesionada con la búsqueda de la salud perfecta, y lo que funciona para unos, no siempre funciona para otros. Recuerda que tanto tú como tus cuidados a la salud son maravillosamente únicos. Tus necesidades pueden cambiar con el tiempo, con las temporadas e incluso de un día para otro. Si nos ocupamos de cuidar nuestra salud de afuera hacia adentro, siguiendo las más nuevas recomendaciones de salud del internet, preocupados por nuestra herencia genética y sus condenas (¡Ya sabes que a toda la familia le duele la espalda!), te puedes desconectar de la voz más importante en esta conversación -la tuya.

El inicio del malestar

Me tomó bastante tiempo darme cuenta de esto. Mi historial médico comenzó cuando era una niña bastante feliz y activa que sufría muy de vez en cuando de un inexplicable y repentino dolor de espalda que tardaba mucho en desaparecer. Y como le sucede a mucha gente con dolores crónicos, las cosas se fueron complicando con el paso del tiempo. Después llegó un problema en la tiroides, una enfermedad celíaca y hasta una infección de parásitos al regresar de un viaje en el extranjero. Podríamos decir que me convertí en una experta en enfermarme. Crecí acostumbrada al “no me siento bien”, constantemente entraba y salía de consultas médicas y tratamientos con distintos medicamentos, mientras que no paraba de buscar la fuente de mi malestar permanente. Tenía la esperanza de que algún día podría tener mi vida soñada: llena de diversión, planes, sueños y aventuras. Estaba tan desesperada por curarme, que probaba casi cualquier tratamiento, terapia o medicamento que me recomendaran. Muchas de estas recomendaciones venían de los mejores doctores en sus disciplinas. Nadie podía identificar el origen de mis enfermedades, y algunas de las combinaciones de medicamentos que me recetaban me hacían sentir peor -lo cual me frustraba aún más. No me malinterpreten -Siempre estaré agradecida con las mentes y corazones que me cuidaron cuando más lo necesitaba. Pero estaba cansada de estar “enferma” todo el tiempo, buscando desesperadamente soluciones y dependiendo tanto de los demás para que me dijeran qué tenía y cómo me podían arreglar… Jamás se me ocurrió hacer una pausa y voltear a mi interior para preguntarle a mi cuerpo por qué se sentía así, y qué necesitaba yo hacer al respecto. Empecé a sanar cuando me convertí en una guardiana de mi salud.

Siente, escucha y toma el control

Para mí, esto significaba regresar a lo elemental: aprender todo lo posible acerca de la dieta adecuada, nutrición, ejercicios y prácticas de meditación que mejor se adaptaran a mis necesidades (una del 12% de Americanos con problemas en la tiroides,y una de los millones de personas con problemas problemas gastrointestinales). Identifiqué cuánto sueño necesitaba, aprendí a sentarme en quietud y a elegir alimentos nutritivos, orgánicos y antiinflamatorios. Dejé de preguntarme “¿Qué está mal?” Y comencé a preguntarme “¿Qué me hace sentir bien?” Meditar me hacía sentir bien. Los alimentos veganos me hacían sentir bien. La honestidad, la acupuntura y los rituales matutinos se sentían bien. En vez de jugar a las adivinanzas con mis síntomas, especifiqué cómo me quería sentir, desarrollé un plan para llegar ahí y lo puse en marcha. Ya sea que estés enfrentando tus propios problemas de salud (¡Oportunidades de salud!), o que seas la representación ideal de la salud, la verdad es la misma: Todos nos beneficiamos de estar involucrados en el cuidado de nuestra salud. El cuidarnos a nosotros mismos es cuidar nuestra salud. De una guardiana de la salud a otra, te comparto algunas de las mejores maneras que conozco para estar presentes, abiertos y en conexión: VE MÁS DESPACIO. Cuando vas a mil por hora, de una tarea a la otra, con la agenda a reventar, vaciando tu correo, planeando la cena y repasando la junta que tuviste… ¿Adivina qué? Es fácil perderte las señales que tu cuerpo te envía. Tómate un descanso. La meditación, el yoga restaurativo, e incluso unas cuantas respiraciones profundas y una breve caminata pueden hacer maravillas por tu salud. Si te gusta la tecnología, haz aplicaciones para esto,  haz click aquí RE-DEFINE TUS SÍNTOMAS. Ya sea que suframos de dolor en las rodillas, dolores de cabeza, indigestión o fatiga, tendemos a pensar que los síntomas son problemas que ocupan resolverse con una aspirina o con otra taza de café. Cuando los vemos así, nos enfocamos en las causas externas pero no en las fuentes internas. Ve a los síntomas como mensajes. Cada señal, síntoma y sentimiento es información que te enseña cómo cuidarte. VE HACIA DENTRO. Sanar desde el interior se consigue haciendo pequeños cambios y observando con atención. Recuerda que pequeñas modificaciones generan grandes resultados. ¿Qué pasa si en vez de tomarme otro café (o tres) en la tarde, me duermo una hora más temprano? Me duele la cabeza ¿Qué tal si en vez de tomarme una aspirina, hago algunas posturas suaves de yoga y ejercicios de respiración? Conoce a tu cuerpo. SEAMOS HONESTOS. ¿Qué significa bienestar integral para ti? ¿Comida nutritiva, relajación profunda, tiempo de recreación? Un refresco light y unos tacos no son tan nutritivos, aunque andes corriendo y muriendo de hambre. Puede ser que hasta tu clase de spinning de las 6:30 de la mañana no sea tan saludable para ti, si te vas a estresar y a dormir mal con tal de llegar a tiempo. Ultimadamente, lo que más importa es cómo te sientes. HAZ DIFERENTES RITUALES Y SISTEMAS QUE APOYEN TU VISIÓN DE CÓMO TE QUIERES SENTIR. Asegúrate que estos rituales diarios se conviertan en tu prioridad. Nada se puede anteponer a tu salud, ya que tu salud es la base para que puedas cumplir con todos tus compromisos en la vida. RESPETO A UNO MISMO. Seamos completamente honestos con nosotros mismos y los demás acerca de lo que necesitamos. Pon atención amorosa a las señales mentales, físicas y emocionales que exigen tu atención. No le hagas tanto caso a las opiniones, datos y expertos, y definitivamente no dejes que nadie te diga “que así te tocó vivir”. No basta con sobrevivir, mereces el bienestar y la salud.   Gracias a toda la información, recursos, sistemas de apoyo y opiniones que están a nuestro alcance, nunca antes ha sido tan fácil explorar diferentes avenidas para obtener nuestra salud. Sólo ocupamos tiempo, dedicación y determinación. Si estamos conectados a tantas fuentes de información (clima, política global, descubrimientos científicos, redes sociales), conectemos con la fuente de salud más efectiva: nuestro interior. Se avecina una revolución de la salud. Comienza con cómo te tratas. — Amy Kurtz es la autora del libro Kicking Sick, y una Coach de Holistic Health Coach, Consejera Wellness y escritora. Ella vive en New York.  Para conocer más acerca de su revolución como wellness, visita su página amykurtz.com, y síguela en Twitter,  Instagram, y Facebook  para obtener tips diarios, inspirarte y motivarte.